EÓN, dios del tiempo eterno, que no tiene final. Como tampoco tiene final el techo de este equipo. Plantilla que resurge de sus cenizas como un ave fénix. Con solo 10 jugadores se presentó el equipo al Pabellón del Colegio Los Olivos de Málaga para buscar los dos puntos ante un rival directo. Y, es que, a última hora se sumaron las bajas de Alberto González y Cristian Moll por un virus estomacal. Adversidades que hicieron más fuerte al equipo.

Desde el pitido inicial salió como un vendaval para demostrar que esta tarde de sábado nada iba a poder con ellos. Ya a los cuatro minutos iba 0-4 arriba. El conjunto local intentaba acercarse, pero los alicantinos replicaban y ampliaban sin piedad. Ayudaron también los dos minutos de exclusión de Jorge Oleva y en los que Nacho Mirallave puso el 3-6.

Si en el juego ofensivo estaban siendo superiores, también lo eran en portería. Grandes actuaciones de Pavel Miskevich y, sin duda, las de Pepe Martín al parar un siete metros. A los trece de juego, con un 5-9 en el marcador, el técnico Quino Soler solicitó tiempo muerto para cambiar el sistema de juego e intentar frenar a los alicantinos.

En el 18, el EÓN Horneo, volvería a recibir otro revés. Dídac Villar vio la tarjeta roja. Lo que dejaba al equipo con solo 7 jugadores de pista. Lo que parecía que podría frenar el arranque espectacular del equipo, provocó todo lo contrario. A falta de 10 para el descanso, los pupilos de Óscar Gutiérrez se fueron a seis arriba. Distancia amplia que el conjunto local quiso parar al subir su primera línea. Cambio que le sirvió ya que recortaron distancias. Aunque no lo suficiente y al descanso el luminoso marcaba un 11-17.

Final de infarto

La segunda parte empezó como un auténtico correcalles. El TROPS Málaga logró estar más cerca a los 8 de juego (17-21). Fue entonces cuando Óscar Gutiérrez pidió tiempo muerto para reajustar a sus hombres.  Los alicantinos lo intentaban, pero el balón no quería entrar. Para intentar frenar el ‘arreón’ de los alicantinos de la primera parte, los malagueños volvieron a subir su línea defensiva. Cuanto más apretaba el Trops Málaga, mejor respondía EÓN Horneo. Al mismo tiempo que se crecía Pavel en portería con paradas salvadoras y evitar que el siete metros a favor de los malagueños entrara.

A falta de tres para el final, TROPS Málaga logró acercarse y en el Pabellón del Colegio Los Olivos se vivió un final de infarto. A falta de 1 minuto los locales se pusieron solo a uno por debajo. Ahora sí, la fortuna, esa que sale cuando trabajas, estaba del lado del EÓN y quiso que en los últimos segundos el balón fuera para los alicantinos. Por lo que se llegó al final con el 30-31 en el marcador. Pleno de victorias fuera de casa lo que convierte al EÓN Horneo en el mejor equipo a domicilio del grupo.

Más que dos puntos los que se conquistan en Málaga. Victoria heroica que demuestra el nivel, la fortaleza mental y la unión de este equipo para, contra viento y marea, como un Dios, poder con todo; para, como el ave fénix, resurgir de sus cenizas, pase lo que pase.

Trops Málaga (30):Oliva (p.), Curro Muñoz (1), Leonel (7), Zapico (1), Alberto Castro (4), Consuegra (3), Armada (3) –siete inicial–, Pablo Fernández, Kahr, Melgar (8), Palomeque (1), Gavañach (p.), Portela, Vidal (2), Soler y Paya.

EÓN Horneo Alicante (31):Miskevich (p.), Jiménez (6), Mancebo, Hernández, Ludwig (7), Lennon (10) –siete inicial–, Martín (p.), Mirallave (4), Villar (3), Delgado (1).